Autoexploración de la piel: el abcde del melanoma

La piel humana es sensible a desarrollar manchas y erupciones a lo largo de su vida. En la gran mayoría de las ocasiones son inofensivas y resultado del envejecimiento, la alimentación, la mayor exposición al sol, el embarazo, los cambios hormonales o las infecciones cutáneas.

La aparición de manchas en la piel se denomina hiperpigmentación. La causa común a todas las personas que tienen marcas de mayor o menor intensidad en la dermis es un trastorno en la producción de melanina, un pigmento que se halla en la mayor parte de los seres vivos.

Tipos de manchas en la piel

Las alteraciones en la piel pueden aparecer en cualquier momento del año, y no solamente cuando termina el verano.

Las manchas en la dermis se dividen en tres grandes grupos:

  • Las manchas por hiperpigmentación. Se producen por una sobreproducción de melanina. En este grupo se encuentran las pecas, los lunares, las manchas por edad, las manchas solares y el melasma. Mención aparte merece el melanoma.
  • Las manchas por hipopigmentación. Se producen por una fabricación insuficiente de melanina. En este grupo se sitúan el vitíligo y la pitiriasis alba.
  • Las manchas según su relieve. Son las que presentan erupciones o abultamientos (acné, dermatitis seborreica, queratosis actínica, herpes y lipomas).

Las irregularidades de los dos primeros grupos merecen una mayor atención en un ejercicio de autoexploración porque tienden a pasar más desapercibidas.

Las pecas

Son muy fáciles de reconocer y suelen aparecer por pequeñas mutaciones genéticas o por el sol. Suelen ser reducidas, de color marrón y más habituales en las pieles claras. Son inofensivas.

Los lunares

Tienden a ser planos y circulares, aunque pueden presentar relieves. Son capaces de mostrarse en una amplia gama de tonalidades desde un marrón claro hasta el negro. Los lunares sí deben ser revisados por el dermatólogo de confianza, pues pueden cambiar de tamaño y evolucionar hacia un melanoma.

La autoexploración de la piel debería realizarse una vez al mes.

Lentigo simple

Son las manchas habituales que aparecen al cumplir años. Más del 90% de las personas de raza blanca mayores de 60 años y más del 20% de los mayores de 35 años, presentan algún lentigo. Son benignas y miden entre 1 y 15 mm de ancho.

Manchas solares

Se parecen a las manchas por la edad (léntigo simple), pero su origen es el sol. También son inofensivas y se evitan gracias a un protector solar con SPF +50.

Melasma

Estas alteraciones suelen aparecer principalmente en mujeres embarazadas y tienden a desaparecer después del parto. Son variaciones planas, irregulares y pardas de la piel que afectan mayoritariamente al rostro.

Vitíligo

El vitíligo se considera una enfermedad. Suele afectar a las dermis más oscuras y consiste en una pérdida de color de la piel en forma de manchas. Las áreas descoloridas generalmente se agrandan con el tiempo y cualquier parte del cuerpo puede verse afectada.

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Pitiriasis alba

La pitiriasis alba es una condición muy frecuente de la piel que ocurre principalmente en la infancia y usualmente presenta sequedad, escamas y palidez dispuesta en parches en la zona de la cara. Conviene ser supervisada por un dermatólogo, aunque no reviste gravedad.

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El ABCDE del melanoma

El tipo de mancha en la piel que debe despertar todas nuestras alertas es el melanoma, que aparece mayoritariamente en mujeres menores de 40 años. Se trata del tipo más grave de cáncer de piel y se forma en las células que producen la melanina, llamadas melanocitos.

Aunque la causa exacta de todos los melanomas no está clara, desde la prestigiosa Clínica Mayo de Estados Unidos afirman que la exposición a la luz ultravioleta (UV) de la luz solar o de las lámparas y de las camas solares aumenta el riesgo de tener melanoma.

El melanoma a menudo se puede confundir con un simple lunar. Para diferenciarlo, los dermatólogos aplican una sencilla regla mnemotécnica, la regla del ABCDE, que también se aplica al realizar la autoexploración de la piel en casa:

  • A de Asimetría. La mitad de un lunar no es igual a la otra mitad. Suele observarse en alteraciones de la piel que no tienen forma ovalada.
  • B de Bordes. La mancha tiene bordes irregulares. Pueden ser desiguales, borrosos o con picos.
  • C de Color. Si el lunar es de color rojizo, blanquecino o azulado sobre una lesión de color negro, debe despertarse la alarma.
  • D de Diámetro. La alteración de la piel mide más de seis milímetros.
  • E de Evolución. Si la mancha cambia en cuanto a tamaño, forma o espesor.

¿Cómo se realiza una autoexploración de la piel?

La autoexploración de la piel es un método eficaz cuando se desea identificar alteraciones de la dermis que pueden desembocar, si no lo han hecho ya, en un cáncer de piel. Por lo que es recomendable realizarlo una vez al mes.

El objetivo de la autoexploración cutánea es que cada persona conozca las características de su piel, de manera que, ante cualquier cambio, acuda a su dermatólogo para que sea este quien realice el diagnóstico.

Los principales cambios que se observan en la piel son la aparición de una nueva protuberancia o variaciones de una ya existente.

Los siete pasos para realizar una autoexploración de la piel son:

  1. Examina tu cara. Es necesario fijarse en la nariz, los labios, la boca e incluso detrás de las orejas.
  2. Observa tu cuero cabelludo. Utiliza un peine para separar el pelo. Si no tienes mucha cantidad, revisa toda tu cabeza.
  3. Revisa tus manos. Las palmas, los dorsos y también entre los dedos.
  4. Desciende por el cuello, el pecho y la parte superior del cuerpo. Las mujeres, además, deben revisar entre las mamas y por debajo de las mismas.
  5. Detente en brazos y axilas. Al ser partes de piel que pasan desapercibidas bien porque las vemos todo el rato, bien porque están ocultas, conviene prestarles un poco más de tiempo de lo habitual y revisarlas con detenimiento.
  6. Usa un espejo para la nuca y la espalda.
  7. Revisa el tronco inferior, empezando por los glúteos y la parte posterior de las piernas, terminando por las plantas de los pies y mirando entre los dedos.

La autoexploración de la piel puede ayudarte no solo a detectar manchas que no conocías, sino también piel seca y otras alteraciones que tu farmacéutico de confianza puede contribuir a resolver.

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