Especial Bienestar

¿Cómo prepararnos para la gripe?

Un artículo de Beatriz Díaz-Carrasco
farmacéutica y nutricionista y autora de la cuenta @beatriztufarmaceutica

La gripe es una enfermedad del tracto respiratorio que afecta a personas de todas las edades y condición social. Se trata de una enfermedad viral, que está causada por un virus que se aisló en 1933, un virus RNA que pertenece a la familia de los Ortomyxovirus.

Hay tres tipos de virus de la gripe: A, B y C. El virus A da lugar a formas epidémicas y en ocasiones pandémicas. El virus B origina las formas esporádicas y pequeñas epidemias. El virus C tiene menor importancia epidemiológica y suele dar lugar a infecciones inaparentes.

¿Cómo se contagia la gripe?

El virus de la gripe se disemina a partir de pequeña partículas de aerosoles. La amplia difusión y elevada infectividad que posee la gripe viene derivada del elevado número de virus existentes en las secreciones respiratorias de los portadores, que infectan a nuevas personas a través de las gotas de Flügge, minúsculas gotas o gotículas que se expulsan al toser, hablar y estornudar. Es a través de ellas, cuando quedan suspendidas en el aire, que se origina una vía de contagio rápida.

La gripe es una enfermedad del tracto respiratorio que afecta a personas de todas las edades y condición social.

La capacidad que tiene una persona de infectar del virus de la gripe a otra es desde un día antes hasta cinco días después del comienzo de los síntomas. Y hay que tener en cuenta que los niños y personas inmunodeprimidas son capaces de diseminar el virus de la gripe durante periodos de tiempo algo más largos, lo que hace que éstos hagan aumentar la transmisibilidad.

Las manifestaciones clínicas de la gripe son de una naturaleza muy variada pero se pueden destacar las más clásicas, que cursan con fiebre elevada de comienzo agudo (38-40ºC), escalofríos, rinorrea, malestar, tos, dolor de garganta intenso, anorexia y cefalea o mialgias.

Desmontando mitos sobre la gripe

Como en muchas otras enfermedades y situaciones clínicas, sobre la gripe existen una serie de mitos. Algunos de ellos son:

Los niños no padecen gripe

Afirmar esto es un grave error, ya que la gripe produce un elevado número de hospitalizaciones e incluso muertes en niños, sobre todo en los menores de un año.

La gripe suele tratarse de una enfermedad autolimitada, de varios días de duración, aunque la tos y la sensación de malesta se pueden prolongar durante semanas.

Solo las personas mayores deberían vacunarse contra la gripe

Esta afirmación no es cierta, ya que la vacuna antigripal está especialmente indicada en enfermedades cardiopulmonares, así como en caso de asma, cáncer, diabetes, infección VIH/SIDA, que tienen riesgo de presentar complicaciones con la gripe. Además, en muchas otras situaciones, ciertos colectivos pueden presentar un mayor riesgo no tan solo de contraer la enfermedad, sino de ser portadores de la misma.

Se puede padecer gripe como consecuencia de la vacuna

Otra afirmación errónea, ya que la vacuna inactivada no contiene virus vivos, por lo que no puede producir gripe.

Los antibióticos permiten que la gripe se cure antes

Uno de los mitos por excelencia, y al cual cada año nos enfrentamos desde los centros sanitarios y farmacias. Al ser la gripe una enfermedad viral, la administración de antibióticos es, en principio, innecesaria. En cambio, sí debemos recurrir a ellos en caso de producirse infecciones bacterianas secundarias. En todo caso, la gripe debe ser tratada con antivirales cuando se den las circunstancias en las cuales están indicado por el médico, el cual tiene que valorar la situación clínica y el uso de los mismos.

Prevención de la gripe

La prevención en la gripe cobra una gran importancia por la alta transmisibilidad que posee. Entre las medidas a destacar en materia de prevención están las higiénico-sanitarias y la vacunación.

Medidas higiénico-sanitarias

Este tipo de medidas pueden ayudar tanto en la prevención como en la disminución de la propagación.

  • Se debe evitar el contacto con personas infectadas y, en la medida de lo posible, permanecer en espacios cerrados, muy concurridos y escasamente ventilados.
  • Se deben usar pañuelos desechables.
  • Al toser o estornudar, se deben proteger la nariz y la boca con el codo.
  • realizar el lavado frecuente de manos.
  • Mantenerse hidratado bebiendo suficiente agua diaria, así como llevar una dieta equilibrada en la que estén presentes las frutas y verduras a diario.
  • Evitar compartir objetos susceptibles de ser usados con la boca y la nariz como los cubiertos, vasos u otros utensilios.
  • Renovar el cepillo de dientes al comienzo de la infección y una vez finalizada para evitar recaídas.

Vacunación

Debemos tener en cuenta que actualmente estamos ante unas circunstancias muy distintas a las de otros años, puesto que la vacunación frente a la Covid y el uso de medidas de contención de las secreciones respiratorias ha ayudado a disminuir la incidencia de la gripe.

Esto, junto a la ausencia de los estímulos inmunológicos por la falta de exposiciones a los virus gripales en la pasada temporada, podría dar lugar a un comportamiento distinto de la epidemia estacional de la gripe en los próximos meses. Por tanto, ahora más que nunca, es recomendable seguir ciertas medidas para evitar el contagio de la gripe como la vacunación sistemática de los denominados grupos de riesgo: pacientes con enfermedades pulmonares, cardiovasculares, metabólicas y/o renales crónicas, individuos mayores de 65 años, personal sanitario y asistencial. Esta es la mejor forma de prevenir el contagio y de reducir la gravedad del proceso gripal y de sus posibles complicaciones.

Para paliar la sintomatología asociada a la gripe hay que destacar la importancia de adquirir los fármacos siempre desde la Farmacia y bajo un Consejo Farmacéutico.

Además, los efectos adversos derivados de la vacuna suelen ser, por norma general, leves y de poca importancia que suelen limitarse a molestias locales en el lugar de la inyección (dolor, inflamación o eritema) en un 5% de los casos y, muy esporádicamente, fiebre o reacciones sistémicas.

La principal novedad de este año es que el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) considera que la vacunación antigripal es una medida recomendable en niños mayores de 6 meses no incluidos en grupos de riesgo, puesto que esta práctica preventiva proporciona protección individual y favorece la protección familiar y comunitaria. En este sentido, el CAV-AEP recomienda la vacunación antigripal universal en niños entre 6 y 59 meses, tal y como proponen la OMS y el ECDC.

¿Cómo tratar los síntomas de la gripe?

Aunque la tos y la sensación de malestar pueden prolongarse durante semanas, la gripe es una infección viral leve y autolimitada para la cual no existe tratamiento curativo y que suele desaparecer en unos 5 días.

Sin embargo, sí disponemos de fármacos destinados a aliviar los síntomas y molestias que origina la gripe y que dejan a cargo del sistema inmune de cada individuo la eliminación del virus. Hablamos de tratamientos destinados a casos en los que no existen complicaciones y en los que solo se busca paliar la sintomatología.

Las asociaciones medicamentosas son muy frecuentes en las formulaciones de este tipo de fármacos y suelen ser de administración oral. Todas ellas están encaminadas a reducir la fiebre, aliviar la congestión, el dolor de cabeza, el dolor muscular y la tos.

Dentro de la composición de dichos medicamentos existen, como comentábamos, asociación en sus fórmulas, puesto que las más frecuentes son aquellas que contienen:

  • Analgésicos y/o antipiréticos para tratar la sintomatología del dolor y la fiebre.
  • Antitusivos para tratar la tos seca, es decir, no productiva.
  • Mucolíticos-expectorantes para expulsar la mucosidad acumulada, disminuyendo su viscosidad y ayudando en el proceso de recuperación.
  • Descongestivos nasales de administración oral para aliviar la congestión de las vías altas que acompaña al proceso gripal.
  • Antihistamínicos para prevenir los efectos que se producen cuando se libera histamina, como resultado de la unión antígeno-anticuerpo.
  • Antisépticos bucales, antiinfecciosos faríngeos y anestésicos locales. Su eficacia estará condicionada al alcance que tenga cada forma farmacéutica sobre las membranas mucosas del tracto oral. La mayor parte de ellos contienen anestésicos locales y agentes antisépticos, aunque en su composición también podemos encontrar antiinflamatorios, entre otros grupos de fármacos.

En todo caso, no debe recurrirse al uso de este tipo de medicamentos sin consultar previamente con un médico o un farmacéutico. A pesar de que no es necesaria prescripción para adquirirlos, su uso está contraindicado y/o limitado en algunos casos según la composición de los mismos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *