¿Por qué usar un desodorante sin alcohol?

Un desodorante es una sustancia que se aplica sobre la piel de las axilas y los pies para reducir o limitar el olor de la transpiración.

La organización Mayo Clinic explica que la sudoración y el olor corporal generados durante este proceso son causados por las glándulas sudoríparas del cuerpo, siendo las principales las glándulas ecrinas y las glándulas apocrinas.

Las glándulas ecrinas se encuentran en la mayor parte del cuerpo y se abren directamente sobre la superficie de la piel. Cuando la temperatura corporal aumenta, estas glándulas liberan líquidos que refrescan el cuerpo a medida que se evaporan.

Por su parte, las glándulas apocrinas se hallan en áreas donde hay vello, como las axilas y las ingles. Estos nódulos liberan un líquido de textura lechosa cuando la persona está estresada.

Los fluidos liberados en sí mismos no huelen, pero cuando se mezclan con las bacterias de la piel generan un olor característico que puede resultar molesto.

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¿Cómo funciona un desodorante?

El principal objetivo de los desodorantes consiste en reducir o eliminar esos malos olores causados por la combinación de bacterias y fluidos procedentes de las glándulas sebáceas.

Los desodorantes actúan de la siguiente forma:

  1. Inhiben el crecimiento de las bacterias que generan olor. Esto es posible gracias al uso de elementos antibacterianos.
  2. Promueven la oxidación de las aminas y los ácidos grasos, reduciendo así el olor que desprenden.
  3. También, pueden incluir fragancias o perfumes que enmascaran el olor de la transpiración.

Escoger desodorantes sin alcohol

Los desodorantes con y sin alcohol se parecen bastante, pero existen diferencias básicas entre sus ingredientes:

  • El etanol. Los desodorantes con alcohol son ricos en etanol, también llamado alcohol etílico. Este tipo de alcohol es el que también se encuentra en las bebidas alcohólicas.
  • El alcohol estearílico. Este es otro ingrediente que puede aparecer en los desodorantes, aunque cada vez es menos habitual. Este ácido graso tiene propiedades emolientes, aunque débiles, y también se utiliza en lubricantes, resinas, perfumes y cosméticos.

Las ventajas de emplear desodorantes sin alcohol en la higiene corporal diaria son:

  • Duran más tiempo. El desodorante con alcohol se seca muy rápidamente. Esto ocurre porque el alcohol es un potente deshidratante.
  • No desprenden aromas. Los desodorantes que ofrecen aromas y fragancias tienen un mayor índice de alcohol y otras sustancias químicas.
  • Su elaboración es más cuidada. Los que incorporan alcohol suelen ser más básicos y se utilizan para tapar el olor a sudor y perfumar la piel. Los más avanzados ponen el foco en reducir el número de bacterias que proliferan en la dermis.

La gran diferencia entre un desodorante con alcohol y otro sin es que los primeros pueden causar alergias y ser agresivos con las pieles sensibles.

Los desodorantes con alcohol pueden causar alergias y ser agresivos con las pieles sensibles.

Eso se debe a que la epidermis de las axilas ya está expuesta a una mayor sudoración y concentración de bacterias, por lo que el uso de soluciones con alcohol puede deshidratar e irritar sobremanera la zona, provocando enrojecimientos y escozores que los desodorantes carentes de este elemento evitan con facilidad.

Los diferentes formatos

La variedad de formatos que existen en el mercado responden a un claro objetivo: adaptarse al tipo de piel de cada persona.

Los formatos más habituales son:

  • El desodorante en barra. Este producto en formato sólido es muy útil cuando la persona se encuentra de viaje o necesita un extra de protección. Apenas mancha la ropa porque su textura no es tan grasa y, además, ofrece un plus de hidratación, por lo que se recomienda para pieles secas.
  • El desodorante en roll-on. Es una especie de bolígrafo, aunque más ancho y menos largo, muy fácil de transportar. Esta forma de desodorante es una excelente opción cuando la persona quiere autorregular con precisión la cantidad de producto que se aplica. Debe emplearse siempre sobre la piel limpia y seca. Por otro lado, como suele ser más grasiento que el desodorante en barra, está muy recomendado para quienes tiene la piel de la axila muy seca.
  • El desodorante en spray o aerosol. La fragancia de este producto suele esparcirse más allá del del punto de aplicación, que en este caso incluye también el cuello. Por ello, es común encontrarlo en multitud de olores y aromas distintos que inundan el ambiente. Sin embargo, este formato tiende a resecar la piel, por lo que es conveniente tener cuidado si se tiene una dermis sensible o seca.
  • El desodorante en crema o en gel. Se utiliza como si fuera una crema corporal, por lo que aplicarla requiere más tiempo. Se usa menos y es más difícil encontrarlo en las farmacias. Es también una alternativa para las pieles resecas, que quedan muy hidratadas después de su aplicación.

¿Cuándo debería dejar mi desodorante sin alcohol?

Leer en la etiqueta que un producto contiene alcohol puede generar dudas acerca de si merece la pena comprarlo o no. En esos casos es recomendable pensar en el tipo de piel y el nivel de hidratación que necesita para mantenerla tersa y saludable.

Si después de usar un desodorante con alcohol aparecen irritaciones, erupciones o alergias, es recomendable pasarse a un artículo sin este componente. Además, los artículos sin alcohol suelen ser ricos en ingredientes naturales como aloe vera, vitamina E o extracto de Ginseng y ofrecen un tacto sedoso durante más tiempo.

El desodorante es un producto de higiene diaria imprescindible. De entre toda la gama de propuestas que se pueden encontrar en la farmacia, conviene escoger aquél que ofrezca un equilibrio entre el número de horas de protección y el respeto a la hidratación natural de la dermis.

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