Otitis en niños: causas, prevención y tratamiento

Un artículo de Redacción Acofarma

La primera vez que tu pediatra menciona otitis suele coincidir con una noche mala: fiebre, llanto y ese dolor de oído que no da tregua. A partir de ahí, muchas familias viven con la sensación de caminar al borde del siguiente episodio, sin tener del todo claro qué es normal y qué no. La otitis media aguda (infección súbita del oído medio) es una de las infecciones más frecuentes en la infancia, pero eso no significa que tengas que resignarte. Entender cómo aparece, cómo se comporta y qué puedes hacer tú cambia mucho la forma de vivirla.

¿Cómo sé si mi hijo tiene otitis? Síntomas según la edad

Tu hijo se despierta llorando, se lleva la mano a la oreja y tú te preguntas si es otitis en niños, dientes o simple cansancio. Sabemos por los grandes estudios que hasta el 80% de los niños tendrá al menos un episodio de otitis media aguda antes de los 5 años, así que no es una rareza, es casi un clásico de la infancia. Lo complicado es que los síntomas cambian mucho según la edad: cuanto más pequeño es el niño, menos “clara” es la película. Por eso, más que buscar un único síntoma, interesa que te fijes en el conjunto.

De 0 a 2 años

En los bebés de 0 a 2 años el problema es que no pueden contarte que les duele el oído, así que tu radar tiene que ir a otras señales. En lactantes de 1 a 24 meses, la otitis suele dar una mezcla de irritabilidad intensa, llanto que cuesta consolar, despertares nocturnos repetidos y rechazo del pecho o del biberón porque tragar empeora el dolor de oído. También es frecuente que se froten o tiren de la oreja (aunque esto también pasa con la dentición), que tengan fiebre y mocos, a veces con secreción purulenta en los ojos cuando la bacteria afecta también a la conjuntiva. En menores de 1 mes, incluso una otitis media aguda relativamente localizada puede ser la punta del iceberg de una infección más general, y los signos pueden ser tan discretos como “come peor y está raro”.

Por eso, en un bebé menor de 3 meses, fiebre o decaimiento acompañados de sospecha de otitis son motivo para ir a urgencias sin esperar. A esa edad, los pediatras preferimos ver un falso alarma mil veces que llegar tarde una sola.

De los 2 a los 5 años

Entre los 2 y los 5 años, la película cambia: tu hijo ya puede empezar a decir “me duele aquí” y señalar la oreja, y eso ya orienta mucho a otitis en niños de tipo medio. Siguen apareciendo la irritabilidad, la fiebre y el tironeo de las orejas, pero se añaden pistas de audición: se acerca demasiado a la tele, parece que “pasa” cuando le hablas o dice “¿qué?” más de la cuenta. En muchos casos no es una infección aguda, sino una otitis media con derrame (líquido en el oído medio sin infección aguda) que no duele tanto, pero deja al niño como si llevara tapones. Cuando ese derrame se mantiene semanas, empiezan a verse pequeñas dificultades de lenguaje o atención en clase.

Mayores de 6 años

En los niños mayores de 6 años el diagnóstico suele ser más sencillo porque describen mejor lo que sienten. Hablan de dolor de oído claro, localizado (“me duele este lado”), a veces punzante, a veces sordo y continuo. Pueden notar sensación de presión o “oído lleno”, cierta hipoacusia (escuchar más bajo de lo normal) o que su propia voz suena rara, como dentro de un túnel. La fiebre ya no es tan típica como en los más pequeños, y entran en juego otros diagnósticos diferenciales: dolor dental, problemas de articulación de la mandíbula o sinusitis, que un profesional diferenciará con la exploración.

Aun así, ningún síntoma por sí solo confirma una otitis media aguda. El diagnóstico real lo hace el pediatra mirando el tímpano con un otoscopio y valorando si está abombado, enrojecido y con movilidad reducida. A veces se recurre a la otoscopia neumática (prueba que sopla aire suave en el canal para ver cómo se mueve el tímpano) o a la timpanometría (medición objetiva de la movilidad del tímpano y la presión del oído medio) para confirmar si hay líquido detrás del tímpano. Por eso, tu papel es detectar señales y el suyo, confirmar o descartar.

¿Y cuándo hay que preocuparse de inmediato? En cualquier edad, si hay otitis en niños con fiebre igual o superior a 39 ºC, aspecto muy decaído, dolor que no cede con analgésicos habituales o dificultad para mantener la alerta, toca valoración urgente. Lo mismo si ves otorrea (supuración de líquido o pus por el oído), inflamación o enrojecimiento detrás de la oreja con la oreja “salida” hacia afuera (signos compatibles con mastoiditis, infección del hueso detrás de la oreja), si aparece asimetría en la cara, dolor de cabeza intenso con vómitos o rigidez de nuca, o vértigo brusco que impide al niño mantenerse en pie. En esas situaciones no conviene esperar a que “se pase”: la llamada o la visita rápida pueden marcar la diferencia en la evolución de esa otitis.

Cómo aliviar el dolor de oído en niños

Cuando un niño tiene dolor de oído por otitis, lo prioritario no es el antibiótico, es que deje de sufrir. El control del dolor debe ofrecerse a todos los niños con otitis media aguda, con o sin antibióticos, porque el antibiótico tarda días en actuar y el dolor es hoy, no pasado mañana.

Los fármacos que mejor funcionan no son especiales ni nuevos, son los de siempre, bien usados. La primera elección es el uso de analgésicos por vía oral. Aquí entran el paracetamol y el ibuprofeno, que además pertenecen al grupo de los AINEs (antiinflamatorios no esteroideos, fármacos que reducen dolor e inflamación a la vez) en el caso del segundo. El ibuprofeno resulta más útil cuando el dolor es moderado o intenso gracias a su componente antiinflamatorio.

La dosis no se improvisa, se calcula. En los prospectos de ambos medicamentos están indicadas las cantidades en función del peso corporal del niño. Por eso es tan importante conocer el peso real del niño y usar jeringas o vasitos dosificadores, no “a ojo” ni cucharas de cocina, si quieres que el control del dolor de oído sea fiable y seguro.

Como complemento, una opción interesante cuando no se pauta antibiótico inmediato: las gotas óticas analgésicas, pero siempre dentro de un plan supervisado por un profesional. No hay que administrar ningún medicamento sin la aprovación del médico.

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Aquí viene el matiz importante: estas gotas óticas están totalmente contraindicadas si hay perforación de tímpano u otorrea (salida de pus o líquido por el oído), por el riesgo de toxicidad en el oído interno. Esa valoración -tímpano íntegro sí o no- no la puedes hacer tú en casa, la tiene que hacer el pediatra con el otoscopio. De ahí que, aunque parezcan un “extra” sencillo, solo deben usarse cuando el profesional las haya indicado de forma explícita para esa otitis concreta.

¿Y qué pasa con todo lo demás que se suele ver en redes para otitis en niños? Los descongestionantes y antihistamínicos no mejoran el dolor ni el curso de la infección en otitis media aguda, y múltiples guías (AAP, NICE, europeas) recomiendan no usarlos para este fin. Tampoco se aconsejan los antiinflamatorios esteroideos (corticoides que modulan la respuesta inflamatoria) de forma rutinaria; los estudios no han mostrado beneficio claro en la otitis no complicada y se reservan para situaciones muy concretas, como algunas otitis con derrame persistente.

Otro punto práctico aplica al cuidado general del oído: evitar el trauma por hisopos de algodón u objetos “limpiadores”. Meter bastoncillos en el oído de un niño con otitis no calma el dolor de oído, aumenta el riesgo de lesiones y puede añadir problemas donde antes solo había inflamación.

Si estás siguiendo estas recomendaciones —analgésico bien dosificado, posible apoyo con gotas óticas indicadas por el pediatra— y el niño sigue con dolor de oído intenso o aspecto muy malo, las recomendaciones NICE 2022 plantean una nueva valoración médica si no hay mejoría en torno a los 3 días o si el cuadro empeora en cualquier momento. En la práctica, si tú ves que algo no cuadra, el siguiente paso no es añadir remedios caseros, es volver a que revisen esa otitis.

Prevención de otitis: cómo proteger a tu hijo de futuras infecciones

Cuando tu hijo ya ha pasado una otitis, lo que más te preocupa es que no se convierta en “el típico niño con otitis cada dos por tres”. No hay una pastilla mágica, pero sí varias decisiones pequeñas que, sumadas, reducen el riesgo de nuevas otitis de manera muy clara. Alimentación, vacunas y entorno son los tres frentes importantes.

Empezando por la lactancia materna, aquí la evidencia es especialmente sólida. Un metaanálisis de 24 estudios (Bowatte 2015) donde la lactancia exclusiva durante 6 meses se asocia a un OR 0,57 (una medida estadística de riesgo) para otitis media aguda en la práctica, un 43 % menos de episodios. Además, se observa una relación dosis-respuesta muy clara: lactancia exclusiva = menos riesgo; lactancia mixta = riesgo intermedio; solo fórmula = riesgo más alto de otitis en niños durante los dos primeros años.

No es solo cuestión de “subir las defensas”. La leche humana contiene sustancias antimicrobianas (frenan el crecimiento de bacterias), antiinflamatorias (rebajan la inflamación del oído) e inmunomoduladoras (ajustan la respuesta inmune). Los lactantes amamantados tienen más anticuerpos IgG frente a Haemophilus influenzae, una de las bacterias clave en la otitis media, y menor colonización de la nasofaringe. A eso se suma algo muy práctico: el pecho suele darse con el bebé semiincorporado, lo que dificulta que la leche refluya hacia la trompa de Eustaquio, a diferencia del biberón tumbado.

El segundo bloque son las vacunas. La vacuna conjugada antineumocócica PCV13 (vacuna frente a trece serotipos de neumococo, una bacteria muy habitual en otitis) tiene evidencia de nivel alto (Grado A): reduce alrededor de un 56–67 % las otitis causadas por los serotipos incluidos y en torno a un 6–7 % las otitis media totales, porque otros serotipos ocupan parte del espacio. No parece un gran número, pero en miles de niños supone muchas consultas y antibióticos menos.

La vacunación frente a influenza (vacuna de gripe con virus inactivados) también tiene impacto directo en la otitis en niños. Hay reducciones del 30–36 % de episodios con la vacuna inactivada y alrededor del 43 % con la vacuna intranasal viva atenuada en niños con otitis recurrente. El razonamiento es sencillo: la mayoría de otitis empiezan tras un catarro que inflama la trompa de Eustaquio, así que si recortas parte de esas infecciones virales, recortas también la probabilidad de infección del oído medio. Por eso es tan importante llevar al día el calendario de neumococo y gripe.

Luego vienen los ajustes del día a día, que parecen menores pero cambian mucho el riesgo de otitis media. La exposición al humo de tabaco ambiental aumenta claramente la incidencia, sobre todo cuando la madre fuma mucho; la asistencia a guardería incrementa el contacto con virus respiratorios; el uso prolongado de chupete se asocia a más episodios; y dar el biberón con el niño totalmente tumbado facilita que la leche llegue a la trompa de Eustaquio. Reducir el humo en casa, limitar el chupete y ofrecer el biberón con el niño semiincorporado son pequeños cambios con impacto real.

Referencias y fuentes consultadas:

Guías clínicas oficiales:

  1. American Academy of Pediatrics. (2013). The Diagnosis and Management of Acute Otitis Media. Pediatrics, 131(3), e964-e999.
    https://publications.aap.org/pediatrics/article/131/3/e964/30912
  2. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2022). Otitis media (acute): antimicrobial prescribing. Guía NG91 (actualizada).
    https://www.nice.org.uk/guidance/ng91
  3. Asociación Española de Pediatría (AEP). (2024). Documento de consenso sobre etiología, diagnóstico y tratamiento de la otitis media aguda. Anales de Pediatría.
    https://www.analesdepediatria.org/

Estudios científicos:

  1. Hoberman, A. et al. (2011). Treatment of Acute Otitis Media in Children under 2 Years of Age. New England Journal of Medicine, 364(2), 105-115.
    https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa0912254
  2. Kaur, R. et al. (2024). Bacterial pathogens and antimicrobial resistance in acute otitis media. Anales de Pediatría, 100(3), 156-165.
    https://analesdepediatria.org/en-bacterial-pathogens-antimicrobial-resistance
  3. Marchisio, P. et al. (2025). Antibiotic treatment of acute and recurrent otitis media in children: an Italian intersociety Consensus. Italian Journal of Pediatrics.
    https://ijponline.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13052-025-01894-z

Organizaciones de salud:

  1. American Academy of Family Physicians (AAFP). (2023). Acute Otitis Externa: Rapid Evidence Review. American Family Physician.
    https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2023/0200/acute-otitis-externa.html
  2. Organización Mundial de la Salud (OMS). (2024). Hearing loss and ear infections in children.
    https://www.who.int/

Recursos Especializados:

  1. PubMed Central – National Library of Medicine. (2023). New insights into the treatment of acute otitis media.
    https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10231305/
  2. Medscape. (2024). Acute Otitis Media Guidelines: Guidelines Summary.
    https://emedicine.medscape.com/article/859316-guidelines

Nota: Todas las fuentes fueron consultadas y verificadas entre octubre y noviembre de 2025. Las guías clínicas citadas representan el consenso actual de las principales sociedades pediátricas internacionales.

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